Un nuevo modelo para la pesca sostenible del atún

12 marzo, 2017

Gustavo Meneses, Presidente Ejecutivo de INCOPESCA

Un gusto saludarlos

Una de las mayores riquezas de Costa Rica es su recurso marino. El país es diez veces más grande por su territorio de mar que por su extensión continental.

En nuestro Océano Pacífico tenemos un enorme potencial, ya que hay condiciones que favorecen la presencia de grandes poblaciones de atunes en sus especies comerciales más importantes.

Las especies de atunes aleta amarilla, barrilete y patudo permiten una captura de 25 mil toneladas métricas al año, con un valor de mercado internacional de $2 mil por tonelada.

Esta riqueza debe ser adecuadamente explotada y preservada, para proteger los bienes que pertenecen a todas y todos los costarricenses.

De igual manera establecer un ordenamiento que beneficie a todos los sectores que participan de esta actividad, fortaleciendo el equilibrio entre la sostenibilidad y la conservación de las especies.

Con estos elementos claros, el  Gobierno tomó la decisión de ordenar la pesca del atún, mediante un decreto que garantiza su aprovechamiento, protección ambiental y uso responsable.

Impulsamos un nuevo modelo para la pesca del atún que viene a superar y mejorar las condiciones que antes prevalecían y tenían en vulnerabilidad esta actividad. A partir de este decreto:

  • La cantidad de atún por extraer se fija con el objetivo de preservar el recurso y hacer sostenible la actividad.
  • Se otorgarán licencias con base en criterios científicos y técnicos.
  • Las licencias se condicionan a disposición previa del atún a la industria procesadora o empacadora.
  • El valor de estas licencias estará vinculado con el precio que tiene el producto en el mercado.
  • Se beneficia el equilibrio ambiental amenazado por la entrega de licencias en exceso, a uno en el que se definirán las licencias con criterios técnicos.
  • Se contempla un rubro económico por la explotación comercial de un recurso que es propiedad de las y los costarricenses.
  • La flota nacional que estaban en desventaja ahora se garantiza a los pescadores costarricenses la materia prima para su sobrevivencia y competitividad, ya que se limitará la pesca indiscriminada.

Protegiendo la riqueza nacional logramos poner orden, fijar reglas claras, establecer criterios para la entrega de licencias, equilibrar la conservación ambiental y el aprovechamiento sostenible.

Logrando una mayor disposición de atún tendremos la posibilidad de  reducir el impacto sobre otras especies.

Vamos a mejorar la información, los datos para potenciar una actividad productiva que genera empleo y que impulse condiciones justas para todos quienes participan de la actividad de captura, procesamiento y enlatado del atún, asegurando competitividad.

Costa Rica tiene la capacidad de seguir protegiendo su riqueza marina.

Construimos democracia.

Gobernamos con honestidad, y en pesca también estamos cambiando.