Presidencia de la República de Costa Rica

XVI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla

29 de marzo de 2017

DISCURSO NACIONAL

 Luis Guillermo Solís Rivera

Presidente de Costa Rica

Deseo agradecer a la señora Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina, y al señor Alberto Trejos, decano de INCAE Business School, por sus presentaciones y valiosos aportes al debate que hoy nos reúne. De igual forma, expreso nuestra gratitud al Banco Interamericano de Desarrollo por la producción del video que demuestra los avances y contribuciones del Proyecto Mesoamérica.

Extiendo otro agradecimiento al Dr. Carlos Valdés y al Maestro Óscar Callejo, por sus respectivas presentaciones sobre la plataforma de la Red Mesoamericana para la Gestión del Riesgo y la Plataforma del Sistema de Información Georreferenciado. Dos herramientas al servicio de los Estados miembros.

Desde la creación del Mecanismo de Tuxtla, los países mesoamericanos hemos contado con una plataforma de diálogo político para la búsqueda de consensos regionales sobre asuntos de interés común.

Costa Rica desea resaltar cinco grandes temas indispensables para la región:

-      la migración.

-      la inclusión económica y el empoderamiento de las mujeres.

-      la respuesta al cambio climático.

-      el desarme nuclear.

-      y la promoción de alianzas para la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Ninguno de los Estados aquí presentes escapa al fenómeno de la migración en todas sus dimensiones: ya sea como países de origen, de tránsito o destino.  Es necesario entablar un diálogo regional en torno al tema de personas migrantes y refugiadas. Los desplazamientos han alcanzado un nivel sin precedentes, que ha provocado que este fenómeno crezca a un ritmo más rápido que el de la población mundial.

Esta realidad exige respuestas coherentes e integrales. La única forma de llegar a esas respuestas es a través del diálogo a nivel bilateral, regional y mundial, con el fin de fortalecer, en todos sus niveles, la gobernanza de la migración.

Costa Rica acudió al Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos en mayo pasado y solicitó un estudio urgente sobre la situación migratoria en la región. Este informe, presentado el 9 de marzo por el Secretario General de la OEA, generó información valiosa y cuantificable sobre los flujos migratorios y los desafíos de las personas migrantes; insumos necesarios para la búsqueda de soluciones que aseguren la protección efectiva de sus derechos y libertades fundamentales, con independencia de su situación migratoria.

Para el fomento de esta importante discusión, Costa Rica convocará al foro “Flujos de Migrantes en Situación Migratoria Irregular. Provenientes de África, Asia y El Caribe en Las Américas” durante el segundo semestre del año, de forma previa a la reunión preparatoria del Pacto Global sobre Migración y Refugio a realizarse en México. Desde ahora, extiendo una cordial invitación a los países mesoamericanos a participar en este foro, y aportar propuestas para responder, desde la corresponsabilidad y el respeto a los derechos humanos, a este fenómeno.

En segundo lugar, deseo referirme a un tema de gran relevancia para la competitividad y la equidad de género en nuestra región: las barreras al empoderamiento económico de las mujeres. Datos de la CEPAL revelan que la participación laboral femenina en América Latina se ha estancado en torno al 53%; pero más aún, el 78,1% de las mujeres están empleadas en sectores de baja productividad, que viene acompañado de peores remuneraciones, baja cobertura de la seguridad social y menor contacto con las tecnologías y la innovación. Esta situación tiene efectos directos en la feminización de la pobreza y en el logro de objetivos de desarrollo sostenible.

El empoderamiento de las mujeres es un tema intrínseco de la Agenda 2030 y de todos los procesos y revisiones a nivel global, sin el cual a nuestros países les será imposible avanzar hacia la igualdad de género, la erradicación de la pobreza, el trabajo decente y el crecimiento económico inclusivo.

Por ello, el Secretario General de Naciones Unidas constituyó en 2016 el Panel de Alto Nivel para la formulación de recomendaciones orientadas a mejorar los resultados económicos de las mujeres.  He tenido el honor de servir como copresidente de este grupo y hace unas semanas presentamos el informe “No dejar a nadie atrás: Tomando acción para un cambio transformador en el empoderamiento económico de las mujeres” durante la sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer.

Las iniciativas propuestas por el panel incluyen la promoción de políticas económicas y reformas legales que generen un ambiente propicio para la participación femenina y el abordaje de las normas sociales adversas, estereotipos y discriminación.

Les animo a acoger las recomendaciones de este informe y a tomar acciones concretas que permitan acelerar el progreso hacia la participación total y equitativa en la esfera económica de la población femenina en nuestros países.

El tercer gran tema que Costa Rica quiere someter a su consideración es también un eje central de la Agenda 2030.  Recientes fenómenos y desastres naturales como el Huracán Otto, el deslave en Santa Catarina Pinula o las inundaciones en la región de Antioquía, nos demuestran la vulnerabilidad de nuestra región a los efectos de cambio climático, pero sobretodo ¡qué no podemos esperar más! El costo de la inacción es demasiado alto.

Las consecuencias económicas, sociales y ambientales del cambio climático definirán cada vez más nuestras vidas.

Al respecto, Costa Rica reconoce el valor transformador y revolucionario del Acuerdo de París y la Agenda 2030, y abogamos por mantener siempre alto nuestro nivel de ambición. Debemos agilizar las decisiones nacionales para definir la estructura institucional de implementación de ambas agendas, así como trabajar en las estrategias para identificar las áreas y los recursos que necesitamos.

La meta para Costa Rica es ser carbono neutral para el año 2021. Auguramos la consecución de este objetivo por otros países para el 2015 y el 2030, según lo han planteado los Estados en sus compromisos. El 2030 será un año de celebraciones y de nuevos acuerdos.

Un cuarto tema de interés, que nos ofrece la posibilidad de hablar como región ante el mundo con una sola voz, es el desarme nuclear.

Las armas nucleares, mientras existan, son la mayor amenaza que se cierne sobre la humanidad. En este momento, existen más de 15 mil armas nucleares; muchas de ellas listas para ser desplegadas en cuestión de minutos.

Esta semana, Costa Rica preside en Nueva York la Conferencia para la prohibición de las armas nucleares, con miras a su total eliminación. Los invito a participar activamente en esta Conferencia y que, de esta forma, podamos llenar el vacío legal que existe en el derecho internacional. Hasta la fecha, las armas nucleares son las únicas armas de destrucción masiva que no han sido prohibidas, como ya ha ocurrido con las armas químicas y biológicas. Una realidad que puede y debe cambiar.

Finalmente, quiero dedicar unas palabras al potencial de la Agenda 2030 para fomentar la colaboración y la creación de nuevas alianzas.

Cuando en 2015 los Estados adoptamos la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, fijamos un ambicioso plan hacia un mundo más justo, inclusivo y próspero.

La implementación de la Agenda 2030 debe ser una prioridad en las estrategias de desarrollo de nuestros países. Pero su magnitud y ambición evidencian que ningún gobierno puede alcanzarlos si actúa de forma aislada.

Reconocemos que no es posible cumplir con todos los compromisos sin la adecuada cooperación de la comunidad internacional y el acompañamiento de los organismos internacionales, incluyendo los organismos financieros internacionales. En ese sentido y desde nuestra realidad de países de renta media, debemos promover que se cumplan con los mandatos de la Agenda de Acción de Addis Abeba, resultado de la Tercera Conferencia sobre Financiamiento para el Desarrollo.

Como países de renta media tenemos dificultades específicas para acceder a asistencia oficial y a financiación en condiciones favorables, que coexisten, a su vez, con brechas estructurales en desigualdad, pobreza, calidad y acceso a la educación. Además de rezagos en infraestructura, productividad e innovación, por mencionar algunos.

Esta es una de las razones principales por las cuales Costa Rica creó y coordina el Grupo Afín de Países de Renta Media en Nueva York, cuyo objetivo central es promocionar los intereses de este grupo de naciones en temas relacionados al desarrollo sostenible.

En este contexto, las alianzas público-privadas, tema que nos reúne este día, son herramientas cruciales para coadyuvar al desarrollo sostenible. La Agenda 2030 ofrece al sector empresarial numerosas oportunidades para generar valor compartido y contribuir a la superación de barreras y rezagos importantes a través de soluciones creativas e innovadoras.

Las empresas ya han empezado a reconocer que un buen clima de negocios y el bienestar social están estrechamente vinculados.  En 2015, el 71% de los negocios contemplaba cómo incorporar los ODS en su planificación según datos de PricewaterhouseCoopers.

Con el objetivo de promover e incentivar estas alianzas, mi país ha empezado a construir un marco normativo para involucrar al sector privado en actividades como la formulación, diseño, financiamiento, operación y mantenimiento de infraestructura y servicios públicos. Aprobamos, recientemente, el “Reglamento para los contratos de colaboración público-privada”, que fortalecerá la cooperación entre estos dos sectores, con impacto directo en la costo-efectividad de los proyectos, la creación de trabajos, la calidad de vida y el aumento de la competitividad de Costa Rica.

Es necesario como sector público desarrollar políticas y mecanismos que fomenten y apoyen la colaboración con la empresa privada, bajo principios y objetivos compartidos.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible tiene un propósito claro: asegurar la dignidad de nuestros habitantes y la sostenibilidad del planeta, dos imperativos para el momento histórico que vivimos.

Amigas y amigos:

Actuemos sin dilaciones. Trabajemos con firmeza para “no dejar a nadie atrás” y asumamos con renovado dinamismo los espacios de diálogo y las iniciativas para alcanzarlo, bajo la firme convicción de que ¨Mesoamérica nos une¨.

Muchas gracias.