Puente al Desarrollo – Estrategia Nacional para la Reducción de la Pobreza

 Un puente une, se construye sobre cimientos y es una ruta. Esa es la esencia de La Estrategia Nacional de Reducción de la Pobreza.

 

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La Estrategia Nacional para la Reducción de la Pobreza de la Administración Solís Rivera, Puente al Desarrollo, se enmarca dentro del Plan Nacional de Desarrollo y sus tres pilares:

• Impulsar el crecimiento económico y generar empleo de calidad.

• Combate a la pobreza y reducción de la desigualdad.

• Un Gobierno abierto, transparente, eficiente, en lucha frontal contra la corrupción. Puente al Desarrollo es la estrategia central dentro del pilar de combate a la pobreza. La estrategia está comprendida dentro de la acción del Sector Social, reunido en el Consejo Presidencial Social, espacio que aborda –además de los diversos temas sociales- la reducción de la pobreza desde la acción del gobierno. La estrategia contiene un accionar para abordar la pobreza que descansa sobre la articulación interinstitucional, así como en el empleo de una serie de herramientas técnicas para hacer más eficiente la atención de la pobreza. Además, al ser la atención de la pobreza extrema una prioridad de la administración, Puente al Desarrollo contempla un componente especial para la atención prioritaria, preferente, articulada y localizada a las familias definidas en esta condición. En este sentido será clave la figura del co-gestor social quien atenderá a estas familias y dará acceso a la oferta interinstitucional para la asistencia, pero principalmente para la generación de capacidades.

 

¿DE QUÉ SE TRATA LA ESTRATEGIA NACIONAL DE ATENCIÓN A LA POBREZA?

El objetivo de esta propuesta es atender la pobreza de las familias desde un enfoque multisectorial e interinstitucional

Garantizando el acceso al sistema de protección social, al desarrollo de capacidades, al vínculo con el empleo y la empresariedad, a las ventajas de la tecnología, a la vivienda digna y al desarrollo territorial, mitigando la desigualdad y respetando los enfoques definidos como estratégicos, en aras del desarrollo humano e inclusión social.


¿QUÉ SE HARÁ DIFERENTE?

Para el cumplimiento de los propósitos de Puente al Desarrollo se apuesta a los siguientes elementos para lograr un cambio efectivo en la atención de la pobreza:

Articulación y seguimiento desde el Consejo Presidencial Social:

La rectoría del sector social no ha sido tan clara y consistente como se requiere. La presente administración ha definido al Consejo Presidencial Social como el órgano político de articulación efectiva de esa diversidad de instituciones involucradas, así como el órgano de seguimiento y evaluación, de manera que se ejecuten oportunamente las políticas planteadas.

Articulación y ejecución efectiva de los compromisos institucionales:

Las herramientas anteriores pueden no cumplir su cometido si en la práctica la articulación y los compromisos institucionales no se ejecutan de manera efectiva. La articulación se materializa cuando los compromisos de articulación interinstitucional se plasman en la atención de la ciudadanía y a los habitantes más pobres. Ese es el eje fundamental del cambio. Las referencias a instituciones de la población en pobreza deben ser atendidas con prioridad y conocimiento de los funcionarios públicos. Para ello el seguimiento desde el Consejo Presidencial Social, y el funcionamiento de la Unidad Ejecutora del plan, son los motores para la efectiva implementación del mismo y el cumplimiento de sus metas.

 Sistema Nacional de información y Registro Único de Beneficiarios (SINIRUBE): 

El diagnóstico plantea que los diferentes programas no solo miden de manera diferente la pobreza, o no la miden del todo, sino que no trabajan de manera articulada sobre una misma población, o no le dan seguimiento a los beneficios otorgados, provocando duplicidades e ineficiencia. El Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios funcionará como una “federación de sistemas”, con actualización en tiempo real. De esta manera se uniformará la política social y de reducción de la pobreza. Se trabajará con una misma población objetivo y más eficientemente, y se le podrá dar seguimiento.

Índice de Pobreza Multidimensional (IPM): 

La concepción dominante de la pobreza en Costa Rica es que es un fenómeno vinculado con el ingreso económico. Si bien medir el ingreso es fundamental para el estudio y posterior reducción de la pobreza, los nuevos enfoques señalan que la pobreza es un fenómeno multidimensional. Con el objetivo de generar capacidades en las personas para que rompan el ciclo de la pobreza, se requiere no solo de transferencias, sino que también se necesita propiciar la generación de capital humano. El IPM es una herramienta que complementa el enfoque de pobreza por ingreso, y enriquece la discusión incorporando otras dimensiones, además permite mayor seguimiento y rendición de cuentas.

Mapas Sociales: 

A la pobreza se le debe ubicar geográficamente, debemos conocer no solo su incidencia territorial, sino su distribución numérica a través del país. Una estrategia de 5 reducción de la pobreza pasa por ir a buscar a las personas en pobreza y no solo esperarlas en las instituciones. Es así como la herramienta de los Mapas Sociales se convierte en un instrumento de toma de decisiones y de articulación institucional en el territorio. 


El objetivo es garantizar a 54.600 familias en pobreza extrema el acceso a programas, proyectos y servicios sociales de forma preferente, articulada e integral para la reducción de la pobreza extrema.

Se definen como principios orientadores para su atención: la equidad, la atención integral de las familias, articulación, la corresponsabilidad, la participación y la sostenibilidad. El objetivo es: Reducir la pobreza extrema garantizando el acceso de la población a la oferta articulada, preferente, sostenible e integral de programas y servicios interinstitucionales. Las familias que serán atendidas se ubican en los 75 distritos catalogados como prioritarios, de acuerdo con los índices de Pobreza, Pobreza Extrema y Necesidades Básicas Insatisfechas que los caracterizan. En estos distritos se ubica el 65% del total de familias en pobreza extrema del territorio nacional.

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CO GESTORES Y CO GESTORAS SOCIALES


En el caso de la reducción de la pobreza extrema, Puente al Desarrollo crea la figura del co gestor/a social, su función es de “puente” es el enlace entre las necesidades de las familias en pobreza extrema y la oferta institucional. Esta persona facilita la articulación en el ámbito local y brinda un acompañamiento directo y personalizado a la familia, como parte integral de un plan de atención familiar.

Es una figura que garantiza la articulación en el ámbito local. Ella es el vínculo entre las necesidades de las familias en pobreza extrema y una oferta institucional dispersa. Esta logra establecer una red de apoyo que facilita su acceso al ejercicio de los derechos. Al mismo tiempo se constituye en la responsable del acompañamiento de las familias para el cumplimiento de compromisos y del seguimiento a los planes de atención integral elaborados a la medida, según las necesidades que caracterizan a cada familia en pobreza extrema. Se estima que cada cogestor trabajará dando seguimiento a 170 familias. El cogestor social realiza un proceso de acompañamiento sistemático y riguroso a las familias, el cual inicia con el diagnóstico de sus necesidades y la formulación conjunta de un plan de intervención familiar para su atención.

Como parte de este proceso, desarrollará sesiones de seguimiento de las metas propuestas que evidencien el mejoramiento de sus condiciones de vida.

El control de avances será monitoreado, tanto desde el cumplimiento de la familia, como de los compromisos asumidos por los otros actores involucrados. Esta apuesta que constituye la base de la articulación se valora como garantía de éxito en la reducción de la pobreza extrema.

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El co gestor o co gestora social hará que la oferta institucional impacte efectivamente en las dimensiones de la pobreza extrema, al generar procesos individualizados de atención en los que se establece para cada núcleo familiar el paquete de servicios y beneficios. Lo anterior, haciendo que coexistan al mismo tiempo una serie de beneficios institucionales según corresponda a las necesidades de las familias.

CAMBIO DE PARADIGMA EN LA ATENCIÓN

Puente al Desarrollo plantea una intervención que no será meramente asistencialista

Lo que se busca es que haya una corresponsabilidad por parte de las familias en desarrollar capacidades que les permitan salir de la condición en la que se encuentran.

 

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